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Beneficios del agua de mar para la salud

Beneficios del agua de mar para la salud

Conoce los Beneficios del agua de mar para la salud, qué efectos puede tener sobre la piel y el bienestar y por qué beberla directamente no es recomendable. El mar se ha relacionado durante siglos con descanso, baños terapéuticos y recuperación física, pero conviene separar los efectos respaldados por la investigación de afirmaciones que atribuyen al agua marina propiedades casi milagrosas.

Bañarse en el mar puede resultar agradable, favorecer la actividad física y formar parte de prácticas como la talasoterapia, que utiliza elementos del entorno marino con fines de bienestar. Algunos estudios también han observado efectos interesantes sobre determinadas afecciones de la piel. Eso no significa, sin embargo, que el agua marina cure enfermedades ni que ingerirla sea una forma adecuada de obtener minerales.

Qué contiene el agua de mar

El agua marina está formada fundamentalmente por agua y sales minerales. Su concentración de sales ronda aproximadamente el 3,5 %, aunque puede variar considerablemente dependiendo del mar, la zona y las condiciones ambientales.

El componente predominante es el cloruro de sodio, pero también contiene magnesio, calcio, potasio y otros minerales en cantidades menores.

Esta composición explica buena parte del interés que históricamente han despertado los baños marinos. La piel entra en contacto con una solución mineral muy diferente al agua dulce, algo que puede modificar temporalmente determinadas características de su superficie.

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Sin embargo, que un mineral sea necesario para nuestro organismo no significa que beber agua que lo contiene sea automáticamente saludable. La concentración y la forma de administración son fundamentales.

Puede beneficiar a determinadas pieles

Uno de los ámbitos donde existe más investigación es el de la piel seca y algunas enfermedades dermatológicas.

Una revisión científica publicada en 2025 sobre terapia con agua marina en dermatitis atópica encontró indicios de mejoría en la gravedad de los síntomas y en determinadas características de la barrera cutánea, aunque sus autores también señalaron la necesidad de seguir investigando.

El agua rica en minerales puede interactuar con la superficie de la piel, y algunos estudios realizados con soluciones de sales del Mar Muerto han observado mejoras de hidratación, función de barrera e inflamación en determinados pacientes con piel atópica seca.

Esto no significa que cualquier persona con eccema deba meterse en el mar como tratamiento.

Hay pieles irritadas a las que el agua salada les produce escozor, especialmente cuando existen pequeñas heridas, grietas o lesiones activas.

Agua de mar y psoriasis

Los tratamientos realizados en entornos marinos también se han estudiado en personas con psoriasis.

Especialmente conocida es la climatoterapia del Mar Muerto, donde se combinan unas condiciones ambientales particulares, baños minerales y exposición solar controlada.

La evidencia disponible ha encontrado efectos beneficiosos en determinados pacientes con psoriasis y algunas enfermedades reumatológicas, aunque hablamos de programas terapéuticos concretos y no simplemente de darse un baño ocasional en cualquier playa.

Esta diferencia es importante.

No deberíamos transformar resultados obtenidos bajo condiciones específicas en la afirmación de que “el agua de mar cura la psoriasis”. Puede formar parte de determinadas estrategias complementarias, pero una enfermedad dermatológica debe seguir tratándose según las indicaciones del profesional sanitario.

El mar también invita a moverse

Al hablar de beneficios del mar es fácil atribuirlo todo directamente a su composición mineral, cuando parte de las ventajas pueden proceder de algo mucho más sencillo: nos movemos más.

Caminar por la orilla, nadar o simplemente desplazarnos dentro del agua implica actividad física.

Nadar moviliza numerosos grupos musculares y permite realizar ejercicio sin los mismos impactos que se producen durante actividades como correr.

El agua también proporciona resistencia al movimiento, por lo que actividades aparentemente suaves pueden exigir un trabajo muscular considerable.

Esto no convierte el agua salada en responsable directa del beneficio. Una piscina también permite nadar.

Pero el entorno marino puede conseguir que algunas personas realicen ejercicio durante más tiempo y de una manera que les resulta agradable, algo que facilita mantener la actividad.

Caminar dentro del agua puede ser un buen ejercicio

No es necesario nadar varios kilómetros para aprovechar una visita a la playa.

Caminar con el agua aproximadamente por las rodillas o la cintura aumenta la resistencia que debe vencer el cuerpo. El esfuerzo puede ser mayor que caminando a la misma velocidad por una superficie convencional.

Además, la flotabilidad reduce parte de la carga soportada por algunas articulaciones.

Por este motivo, el ejercicio acuático se utiliza en diferentes contextos de rehabilitación y actividad física, aunque las necesidades cambian mucho dependiendo de la persona.

Quien tenga una lesión, una enfermedad cardiovascular o limitaciones importantes debería consultar qué tipo de ejercicio le conviene en lugar de asumir que cualquier actividad realizada en el agua es segura.

Puede ayudar a relajarse

Para muchas personas, entrar en el mar produce una sensación casi inmediata de desconexión.

Aquí es difícil separar el efecto del agua marina del conjunto del entorno: ruido de las olas, aire libre, vacaciones, luz natural, actividad física y alejamiento temporal de obligaciones.

Por tanto, sería exagerado atribuir a los minerales del mar un supuesto efecto antiestrés automático.

Lo que sí resulta razonable es considerar que una actividad agradable junto al mar puede favorecer el bienestar del mismo modo que pueden hacerlo un paseo por la naturaleza, nadar o dedicar tiempo a una actividad relajante.

El beneficio probablemente procede de la experiencia completa más que de una sustancia concreta presente en el agua.

¿El agua de mar desinfecta las heridas?

Esta es una de las creencias populares que conviene matizar.

Que el agua contenga sal no significa que sea estéril.

En aguas costeras viven microorganismos de forma natural. Algunas bacterias del género Vibrio, por ejemplo, están presentes en aguas saladas y salobres y pueden provocar infecciones, especialmente cuando entran en contacto con determinadas heridas.

También pueden aparecer otros microorganismos y contaminantes dependiendo de la calidad del agua.

Por este motivo, meterse en el mar con una herida abierta importante no debería considerarse una forma de desinfectarla.

Una solución salina estéril preparada para uso sanitario y el agua recogida directamente del océano son cosas completamente diferentes.

El agua marina puede irritar

Los efectos sobre la piel tampoco son siempre positivos.

Una concentración elevada de sal puede producir sequedad, tirantez o irritación en algunas personas.

Quienes tienen la piel sensible pueden notar escozor tras permanecer mucho tiempo en el agua. Después del baño puede resultar útil ducharse con agua dulce y utilizar una hidratante cuando exista tendencia a la sequedad.

También hay que prestar atención a la calidad del agua.

Las floraciones de determinadas algas marinas pueden producir toxinas capaces de generar problemas por contacto, ingestión o incluso por exposición a aerosoles marinos en ciertas circunstancias.

Por eso conviene respetar siempre las advertencias y prohibiciones de baño de las autoridades locales.

¿Es bueno beber agua de mar?

No es recomendable beber directamente agua de mar como hábito saludable.

Esta aclaración es especialmente importante porque algunos discursos sobre nutrición alternativa presentan el agua marina como una fuente extraordinaria de minerales.

El problema está en su enorme concentración de sal.

La cantidad de sodio del agua marina está muy por encima de la del agua destinada al consumo humano. La Organización Mundial de la Salud señala, a modo de comparación, que la mayoría de suministros de agua potable contienen menos de 20 miligramos de sodio por litro, aunque existen variaciones considerables.

Nuestro organismo necesita mantener una concentración de sales dentro de márgenes determinados.

Cuando entra una cantidad excesiva, los riñones deben eliminarla. Por eso beber agua marina no funciona como beber agua potable y puede empeorar la deshidratación en lugar de solucionarla.

Tampoco es una bebida mineral convencional

Otro error consiste en pensar que el agua de mar es equivalente a un agua mineral, pero simplemente “más concentrada”.

No lo es.

El hecho de que contenga magnesio, sodio, potasio o calcio no convierte automáticamente su composición en adecuada para beber.

Nuestro cuerpo necesita minerales, pero puede obtenerlos mediante alimentos y líquidos preparados para consumo humano sin ingerir simultáneamente cantidades tan elevadas de sal.

Los productos comercializados elaborados a partir de agua marina también deben distinguirse del agua recogida directamente de una playa. Pueden haber pasado por procesos específicos de filtración, tratamiento o dilución.

Por tanto, las características de un preparado comercial no pueden extrapolarse sin más al agua natural del mar.

Agua de mar para limpiar la nariz

Las soluciones salinas son utilizadas habitualmente para la higiene nasal, pero nuevamente debemos distinguir entre un preparado sanitario y recoger agua directamente del mar.

Los productos diseñados para lavado nasal tienen unas condiciones de higiene y concentración controladas.

Esto resulta importante porque cualquier líquido introducido deliberadamente en las fosas nasales debe ser adecuado para ese uso.

Que un aerosol nasal esté elaborado a partir de agua marina no significa que podamos sustituirlo simplemente por agua recogida en la costa.

La seguridad del producto depende también de su tratamiento, esterilidad y concentración.

Talasoterapia: mucho más que bañarse en el océano

La palabra talasoterapia se utiliza para describir intervenciones que aprovechan distintos elementos relacionados con el medio marino.

Puede incluir baños, ejercicio acuático y determinados tratamientos realizados en instalaciones preparadas.

Una revisión publicada recientemente encontró posibles beneficios sintomáticos de la talasoterapia en algunas afecciones dermatológicas y reumáticas, pero señaló que todavía hacen falta estudios mejores para conocer la magnitud y duración reales de esos efectos.

Este tipo de resultados explica por qué conviene mantener una postura equilibrada.

No hay razón para negar que determinados tratamientos marinos puedan resultar útiles, pero tampoco para convertirlos en una alternativa universal a la medicina.

Cómo disfrutar del mar de forma segura

Los beneficios más razonables pueden obtenerse sin realizar prácticas extrañas.

Nadar, caminar por la orilla, realizar actividad física moderada y disfrutar de un baño pueden formar parte perfectamente de un estilo de vida saludable.

Conviene utilizar protección solar, evitar las horas de mayor exposición cuando sea necesario, respetar las indicaciones sobre el estado del mar y no bañarse en zonas cerradas por contaminación u otros riesgos.

Las personas con heridas importantes o determinados problemas dermatológicos deben tener especial precaución.

Y después de una jornada larga de playa, para hidratar el organismo, la opción continúa siendo mucho más sencilla: agua potable.

Los auténticos beneficios del agua de mar están relacionados principalmente con su uso externo, ciertas aplicaciones terapéuticas estudiadas y las oportunidades de ejercicio y bienestar que ofrece el entorno marino. Disfrutar del mar puede ser saludable; convertirlo en una bebida medicinal es una afirmación muy diferente y no cuenta con la misma base.

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